

Algunas agencias de mandados de nuestra ciudad manifestaron su preocupación ante el accionar de falsos cadetes que interceptan pedidos y se presentan ante los clientes, quedándose con el dinero.
Si bien el tema no es nuevo, ante la aparición de un nuevo caso de estafa a una clienta de una agencia, desde algunas empresas manifestaron su preocupación no sólo por el perjuicio a los clientes sino porque las agencias quedan «mal paradas».
El caso concreto lo padeció una mujer que llamó a una agencia de mandados para pagar varias boletas. A los pocos minutos, llegó un joven a su domicilio, quien retiró las facturas, un monto superior a los mil pesos en efectivo, y se retiró.
Pero poco después, apareció otro mandadero, diciendo pertenecer a la agencia a la que la mujer había llamado. Este joven sí tenía un chaleco identificatorio, el anterior, no. La clienta se dio cuenta entonces que había sido estafada por un falso mandadero, y el dinero obviamente no apareció más.
Según explicaron desde una agencia, se sospecha que los delincuentes cuentan con handys con la misma frecuencia que manejan las agencias, y es por ello que interceptan los pedidos de los clientes, sabiendo si se hará entrega de dinero, y el domicilio.
La cuestión está en llegar antes que el verdadero mandadero.
Mientras las agencias intentan solucionar esta filtración de información, recomiendan a los clientes que antes de hacer entrega de dinero a un mandadero, verifiquen su identidad y que lleve chaleco identificatorio.
