La semana pasada las organizaciones sociales salimos a la calle a peticionar a los que gobiernan que resuelva el hambre de los más humildes. Es conocida la crisis humanitaria que se vive en la argentina. 
La situación en nuestra ciudad es parecida a la media nacional. Hoy Tandil ya no es una isla; el aumento generalizado de precios y la desocupación sumado al cierre de comercios y fábricas, algunas emblemáticas como La Capital y Metalúrgica Tandil, golpean duro la clase trabajadora. El costo de vida elevado de nuestra ciudad, reflejado en alimento y alquileres, no hace más que agravar el cuadro.
La movilización que se concentró en la Secretaría de Desarrollo Social el miércoles 28 de agosto tuvo como objetivo visibilizar la crisis alimentaria que también golpea a Tandil y, para que ningún tandilense esté por debajo de la línea de la pobreza e indigencia, se declarase la emergencia alimentaria. Esto significaba un aumento en las partidas presupuestarias destinadas a alimentación y medidas puntuales tales como el aumento de mercadería en los Centros Integradores Comunitarios (CIC), aumento de la partida alimentaria a los comedores y el aumento de la ex tarjeta gris, que garantiza básicamente poder comprar los alimentos frescos complementando el bolsón de alimentos secos que entrega desarrollo social. Luego de una tensa reunión con funcionarios de esta dependencia, la postura oficial fue negar la gravedad de la problemática y no dar respuesta alguna a las soluciones que propusimos desde las organizaciones sociales. 
El día jueves pasado el intendente Miguel Ángel Lunghi, a través de una conferencia de prensa, dio a conocer medidas paliativas frente a la situación que se está viviendo. Si bien abarca solo algunos puntos de lo peticionado por las organizaciones – no considera el aumento de la tarjeta gris, política ponderada por el oficialismo hace algunos años- el aumento de mercadería en los CICs es una medida que aliviará la situación desesperante que hoy atraviesan las familias más necesitadas, así como también lo hará la entrega de huevos y verduras para garantizar una alimentación variada. Creemos que el anuncio es un avance en reconocer el deterioro social existente y que estas medidas de emergencia son fruto de la lucha de las organizaciones sociales. Velaremos por su cumplimiento.
Hoy para no ser pobre en la Argentina una familia promedio necesita de 31 mil pesos mensuales y más de 12 mil para no caer por debajo de la línea de la indigencia. La debacle económica parece no tener fin, y desde nuestros comedores, espacios comunitarios y unidades productivas somos testigos del clima de desesperanza que se vive. No queremos más respuestas tardías, ni consideramos que nos merecemos destrato alguno siendo que cubrimos las necesidades que los estados fallan en suplir. 
Por todo esto las organizaciones seguiremos en estado de alerta, para que cumplan lo que han prometido y seguiremos trabajando cotidianamente cómo lo venimos haciendo para que la crisis no se lleve puestos a los más pobres y humildes en Tandil.

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