Profesora y Licenciada en Historia, Secretaria del CIEP- FCH (Centro Interdisciplinario de Estudios Políticos Sociales y Jurídicos) e Investigadora Adjunta Asociada CIC (Comisión de Investigaciones Científicas), también es la actual Directora de la Carrera de Turismo y dicta la materia Americana II de la Carrera de Historia, ambas pertenecientes a la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

Pensar en la docencia como la profesión que forma a todas las otras profesiones, no es nada descabellado. Para los que tras culminar la educación secundaria han elegido una carrera universitaria, encontrarse con docentes comprometidos que, además, hayan dejado una huella a través de sus enseñanzas, es gratamente posible.

En la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, ambos puntos antes mencionados conviven en Valeria Palavecino, quien dedica sus días a trabajar para que eso sea posible.  “Al alumno que uno forma cada vez que entra al aula, además de los contenidos que puede encontrar en distintos espacios, hay que enseñarle a pensar y a emanciparse para que pueda ser un mejor profesional que, también cuente con la capacidad de vincularse, de sentir y de poder dar respuestas a las necesidades de su comunidad y entorno”, comienza.

En nuestro país, el 15 de mayo, se celebra el Día del Docente Universitario. Esta fecha se instaló como reconocimiento a la trayectoria de la lucha colectiva que ellos han llevado a cabo durante años, a través de demandas legales y por legítimas reivindicaciones. “La docencia hace que siempre tengamos a otro enfrente y esa interacción, lleva a que uno se reformule, replantee y vuelva a pensar diversas cuestiones que provocan una retroalimentación constante. En mi experiencia, cada grupo me ha dejado tanto cosas positivas como negativas, pero siempre fue aprendizaje mutuo”, cuenta. 

Tandil tiene una Universidad pública desde 1974, cuando a través de la Ley 20. 753, se creó la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. “Hoy en día a la Universidad la veo en un proceso de cambio y de transformación constantes. Puedo hablar particularmente de la Facultad de Ciencias Sociales, que es el espacio que conozco, que veo y que recorro todos los días, donde hay preocupación y compromiso para dar respuesta a diferentes problemáticas. Además, se ocupa de pensar tanto en los contenidos que uno le va a dar a ese profesional concreto, como también en las herramientas que lo preparen para salir al mercado laboral”, explica.

Un aprendizaje que nunca termina

Valeria Palavecino nació el 23 de octubre de 1976, en Cerro Leones. “Como mi familia ha tenido una actividad constante en el medio rural, me he movido por varios lugares del partido de Tandil. Igualmente, si me preguntas de dónde soy, te contesto que de Gardey. Es más, siento que es mi lugar en el mundo”, dice con una sonrisa. 

Como su formación inicial fue en el campo, no hizo jardín de infantes. Inició la primaria en la Escuela N°18 de El Mosquito, luego continuó en Gardey y terminó la primaria en De la Canal. “Como después mi papá se instaló en Gardey, hice toda la secundaria ahí”, narra. 

Si bien siempre tuvo en claro que iba a ser Profesora de Historia, porque la docencia era lo que visualizaba de la carrera y lo que le gustaba hacer, la idea de licenciarse e iniciar con la investigación, fue surgiendo a lo largo del proceso de formación. Por ello, al año siguiente de haber terminado el secundario, en 1996, comenzó sus estudios universitarios. 

Aunque en un principio se instaló en Tandil, al segundo año, por problemas familiares y económicos, tomó la decisión de regresar a Gardey por lo que debía viajar para cursar. “Así que hice los últimos cuatro años de la Licenciatura, yendo y viniendo”, recuerda. Valeria se recibió de Profesora y Licenciada en Historia, en el 2001.

Años más tarde, en el 2004, sacó una beca cofinanciada Universidad- CONICET, “que me permitió hacer mi doctorado en Ciencias Sociales y Humanas, que me abrió mi formación profesional e hizo que no me quedara solo con la historiadora pura”, dice. Así, y en función de aquello, también realizó una diplomatura en Patrimonio Latinoamericano. Y agrega: “Hoy, por lo cambiante de los tiempos, una va tomando decisiones profesionales y, por supuesto, mi carrera de base, es la que me ha permitido, y me sigue permitiendo, mi inserción laboral y  pensar el área en que estoy hoy. La disciplina a una la marca”.  

Su rol docente actual

Hoy, Valeria Palavecino, es la Directora de la Carrera de Turismo, la Secretaria del CIEP- FCH (Centro Interdisciplinario de Estudios Políticos Sociales y Jurídicos), Investigadora Adjunta Asociada CIC (Comisión de Investigaciones Científicas) y se desempeña como docente de la materia Americana II, de la Carrera de Historia. Dentro de la primera, además, trabaja en el área de Patrimonio Turístico, junto a las docentes Miriam Iglesias y Yesica Amaya. “La verdad es que no me imaginaba como Directora de la carrera de Turismo. Creo que las cosas se van dando por decisiones que uno toma. Pero disfruto mucho de mi tarea pues es un espacio en el que puedo colaborar y trabajar para contribuir, desde mi mirada, a acrecentar los distintos perfiles que tiene la Carrera”, se sincera.  

Si bien trabajó tanto en el nivel medio como en el terciario, eligió la docencia universitaria porque “una viene trabajando en función de determinadas cuestiones y la universidad me dio la posibilidad de generar distintos proyectos y me permitió, y aún lo hace, articular la docencia, con la investigación y la extensión”, cuenta.

Su primer trabajo concreto en la Universidad fue en la Facultad de Ciencias Sociales, en la carrera de Arqueología. Allí estuvo en la cátedra de Legislación y Manejo de Recursos Naturales “lo que también contribuyó a que comenzara a sumar a mi disciplina madre, otras miradas”, recuerda. Con viajes semanales a Olavarría, trabajó de 2004 a 2010. Luego, comenzó a viajar a Quequén donde, desde 2006, se llevaban a cabo los primeros pasos de la Carrera de Turismo, aún en formación.

Cuando en 2010, dicha carrera se implementa en nuestra ciudad, tuvo que elegir. “O seguía en Sociales o tomaba las horas formales acá.  Entonces tomé la decisión de quedarme en la Carrera de Turismo porque lo pensé también en términos de que eso, en el largo plazo, me iba a permitir avanzar. Y la verdad es que fue una decisión acertada en esos términos porque en todo ese proceso, en líneas generales, la carrera de turismo, se ha afianzado exponencialmente en el contexto de la universidad, desde una mirada regional, y particularmente, me ha permitido crecer como profesional”, cuenta con alegría. 

Las Ciencias Sociales le permitieron repensar todos los espacios: desde lo que su doctorado le ha aportado, que es el Patrimonio, hasta el que actualmente estudia, y le brinda otra perspectiva, desde el Turismo. “Ambos elementos son los que hoy me definen como una docente, una investigadora y una extensionista. Soy esas tres cosas”, dice con una sonrisa. 

La Carrera de Turismo

La Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, desde 2010, brinda a los estudiantes, la posibilidad de estudiar la Carrera de Turismo. Con una duración de 4 años, tiene tres perfiles bien marcados. “Los dos primeros títulos que son de pre grado, se obtienen de forma más rápida. La carrera permite el aporte de profesionales formados para una actividad que necesita ser profesionalizada”, recalca.

Así, cualquiera que comience a estudiar, puede recibirse de Técnico, de Guía o continuar hasta lograr la Licenciatura. Es decir, se puede expandir, según las propias necesidades. “Uno puede dedicarse a ser un guía y/o puede ser un investigador con el último título, pero también le permite crear su propio emprendimiento, estar en relación de dependencia, en una agencia, puede estar en una Secretaría de Turismo, o a cargo de un hotel”, explica.

Si bien la experiencia es lo que hace al profesional, los contenidos que toda carrera brinda, son necesarios y complementarios para dicha formación. “La actividad turística, no es para cualquiera ya que es importante adquirir determinados conocimientos, ya se trate de  un Técnico, un Guía o un Licenciado. Creo que como todas las actividades que buscan regularse, aún queda un largo camino por recorrer, pero, en ese sentido, se está trabajando desde la Facultad para que la carrera se visibilice”, cuenta.

Valeria caracteriza a la Carrera de Turismo como dinámica y observa que los alumnos se muestran motivados y con un comprometido espíritu de pertenencia. A pesar de ser una actividad nueva que cuenta con investigaciones que están en proceso, día a día, se fortalece para brindarle a los futuros profesionales herramientas que les permitan pensar las problemáticas cotidianas que aparecen en el sector. 

En compañía de su familia

Valeria está casada, desde el 2004, con Juan Manuel aunque, en realidad, se conocieron en el curso de ingreso de la Carrera de Historia, hace más de 20 años. Y, hace 5, más específicamente el 17 de agosto, “como buena hija de historiadores”, dice entre risas, nació Gaia. “El nombre lo eligió el papá y es el de la Diosa de la Tierra Madre para los romanos”, explica. 

Su familia, además, está compuesta por su mamá, sus hermanas, sus sobrinos y su suegra. “Nosotros funcionamos de forma muy articulada. Es difícil pensar una familia de nosotros tres solamente, porque en realidad nosotros tres funcionamos gracias al resto que nos acompaña. Es un complemento”, dice.  
Esta cronista, y como broche de oro de las entrevistas, siempre les pregunta a las mujeres si sienten pasión por lo que hacen. Valeria Palavecino, como adivinando lo que se le iba a preguntar, no titubeó al contestar: “El día que deje de sentirme feliz dentro de un aula, es el día en que decidiré que ya he cumplido mi función. Soy una profesional que elegí lo que hago y lo realizo porque me gusta mucho”. 

Su papá, a quien recuerda con mucho cariño, le decía que, en realidad, no importaba si uno iba a vivir de lo que estudiaba, sino que había que hacerlo. “Siempre dije que iba a estudiar Historia aunque después fuera una taxista, porque sabía que prefería eso a ser una taxista que pensara toda su vida que le hubiera gustado ser una historiadora”, concluye.

La historia de Valeria Palavecino es un incentivo para elegir lo que uno quiere y hallar los espacios que permitan el crecimiento. Pero, sobre todo es un ejemplo de que enseñar es dejar una huella en la vida de otra persona. Muchos pueden transmitir conocimientos pero hacerlo con entusiasmo es de algunos solamente; y Valeria brinda aquello que perdurará: solvencia académica y pasión por su profesión.  Por eso, este 15 de mayo, para ella y para todos los docentes universitarios, ¡Feliz día!.

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