22/09/2017 La lucha del deseo frente a la desidia estatal  
 

Una simple visita de unos pocos minutos por el edificio del Conservatorio Isaías Orbe basta para saber que si allí sigue el dictado de clases es gracias al tan mentado “amor al arte”. Techos que se llueven, pisos por donde brota el agua, ratas y paredes agujereadas por la humedad no suenan como una infraestructura interesante para acompañar el aprendizaje de canto o de un instrumento musical y, sin embargo, es ese el marco en el que tanto docentes como alumnos se mueven para crear belleza, aún con la desazón a cuestas. La música es siempre un milagro pero, en este caso, es uno de los más grandes

NUEVA ERA visitó esta mañana el Conservatorio de Música “Isaías Orbe” para entrevistar a su directora, Annele Moroder, en busca de que narrara acerca de su participación en el 11º Simposio Internacional de Música Coral desarrollado en Barcelona del 22 al 29 de julio. Pero la realidad del edificio en el que desempeña su actividad –y el contraste que vivió al estar en conservatorios catalanes- es tan alarmante que ese relato pasó a segundo plano y se reflejará en otra nota.
Moroder dijo que los conservatorios visitados en Barcelona “no son Marte, Siglo XXV. Es un aula en condiciones, para 30 personas, con su piano, su cañón y su pizarrón. Finalmente no es tanto lo que se necesita. Pero para nosotros sí parece Marte”.
Consultada acerca de novedades respecto al edificio en donde funciona actualmente el Conservatorio o de uno nuevo a construir, la directora aseguró que “no hay nada nuevo. Lo último es que hace un par de meses vino otra vez la nueva arquitecta con la gente del Consejo Escolar e hizo un relevamiento y un informe muy bien hecho de todo lo que hay que arreglar. Y hasta ahí llegamos”.
El edificio se mantiene con fondos que salen de la Cooperadora. Incluso, hay alumnos que no pueden pagar la cuota, por más que no es onerosa, y se dedican a ir en horarios extras para hacer trabajos de electricidad u otros referentes a mantenimiento en el que tengan conocimientos. Hasta no hace mucho tiempo estuvieron con problemas de ratas debido a un baldío lindero.
Moroder relató que “anteayer vino una persona a hacer los arreglos pero cuando vio lo que era… El hombre decía que lo mandaban con un informe y pensaba que había que cambiar una cerradura. Y lo que hay que cambiar es un techo. Así que se fue diciendo que él no podía hacerlo”.
Como para muestra, el informe de la arquitecta menciona en uno de sus puntos que “los techos están en un mal estado de conservación general, siendo imposible aislar en algunos lugares” y recomienda “hacerlos nuevos”.
“Y del edificio nuevo, nada. En su momento, el Intendente estaba muy entusiasmado. Cada vez que me ve me dice que le lleva el proyecto a la Gobernadora. Pero en concreto no hay nada”, subrayó.
Cuando se le mencionó que con financiamiento millonario proveniente del Fondo Educativo el Gobierno comunal construirá un edificio nuevo para la flamante Escuela Municipal de Idiomas, Moroder sólo atinó a evaluar que “será su prioridad la Escuela de Idiomas. Obviamente no me voy a poner en contra de otra escuela. Finalmente es educación y formación. Me parece genial que la Escuela de Idiomas tenga su edificio pero nosotros también necesitamos el nuestro. También Polivalente está con su edificio y me parece genial que alguien lo tenga”.
Luego diagnosticó la situación del Conservatorio como “ya en la línea roja. Estamos a punto de colgar la bandera del “edificio digno” otra vez. Además es una bandera muy simbólica para nosotros ya que logramos parar el desalojo”.
La realidad es que no hay riesgo cierto para la integridad de docentes y alumnos luego de unas reparaciones hechas el año pasado, pero si fuese riesgoso lo clausurarían y Moroder afirmó que, en ese caso, sería peor el remedio que la enfermedad porque “clausuran y ¿qué hacemos? No es que te dicen vayan y ocupen, qué se yo, la Municipalidad (se ríe). Clausuran y arreglate”.
“Siempre estamos jugando en el borde. Hasta que un día finalmente se caiga algo. Se supone que no, que el edificio no es riesgoso. Pero cada vez que llueve, se brota. Antes de las vacaciones estábamos con una audición con los padres y de repente tuvimos que pedir que se corran y poner tarros en el medio por las goteras. Y la comunidad lo vive, no es cuento”, recalcó.
A pesar de todo, el Conservatorio trabaja. Por ejemplo, con “aulas” sin la insonorización necesaria. Alguien vocalizando junto al piano en un aula mientras otro toca el saxo en la contigua y en la que sigue, otro alumno tratando de concentrase en una lectura. “Si tuviésemos la infraestructura de los conservatorios de Barcelona sería genial. Pero no es que porque estamos como estamos todo el mundo se cruza de brazos. Los docentes super comprometidos
Se le consultó, por último, si desde el algún partido político se acercaron para interiorizarse de la situación -dado que estamos en medio de una campaña eleccionaria- pero la respuesta fue negativa. “Lo que nos interesa esa que, gane quien gane, se avance. Porque el informe del Consejo Escolar está hecho”, concluyó.

 
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