19/07/2019 La pobreza infantil aumentó y afecta al 51,7% de los niños y adolescentes  
 

La pobreza infantil en la Argentina aumentó a su nivel más alto en la década y afecta al 51,7% de los niños y adolescentes del país, según el último informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina.

El reporte sobre datos de 2018 muestra que, de ese 51,7% de niños y adolescentes, un 29,3% tiene un déficit en sus comidas, mientras que un 13% pasó hambre. Además, la asistencia de los menores a comedores infantiles creció de forma constante y trepa al 35%.

La investigación se realiza de forma anual desde 2010 y la UCA analiza las inequidades asociadas a cada dimensión de los derechos del niño: se relevan datos sobre alimentación, salud, hábitat, subsistencia (pobreza), crianza y socialización, información, educación y trabajo infantil.
De estos datos, los que se analizan para determinar la pobreza son alimentación, hábitat y salud: fueron los tres aspectos que muestran lo preocupante de la situación actual. Más del 40% de niños, niñas y adolescentes están en situación de pobreza extrema. En los primeros datos que se publicaron en abril de 2019, ya se alertaba que el aumento de la pobreza en el país "afecta de modo particular a las infancias" y se plasma "con crudeza" en el incremento de las privaciones alimenticias.
El informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA expone además que, de los 51,7% de los adolescentes y niños que viven en la pobreza, un 10,2% de ellos son indigentes. En el último periodo interanual de 2018 medido, la cifra de pobreza infantil aumentó de 48,1 a 51,7%, de acuerdo a las estimaciones de la Encuesta de la Deuda Social Argentina.
En términos de distribución geográfica, la zona que mostró mayor índice de pobreza es el Conurbano de la provincia de Buenos Aires, donde el número asciende a 63,6% y superó al 54,2% medido en el año anterior. De esa cifra, un 15,4% son indigentes.
Otro eje central preocupante es el déficit habitacional, es decir, la precariedad de las viviendas en que viven los niños y adolescentes, que afectó en 2018 a casi el 24% de la infancia, mientras que la situación de hacinamiento llegó al 23,4%.
Los indicadores también muestran que descendió un 20% el número de niños en viviendas con problemas de saneamiento sin agua corriente o cloacas -cuatro de cada diez, el número más bajo de toda la década- y mejoraron también los indicadores de déficit educativo.
"El riesgo alimentario se incrementó de modo significativo en los niños: esto quiere decir que viven en hogares que tuvieron que bajar sus consumos alimentarios por problemas económicos", aseguró Ianina Tuñón, investigadora de la UCA y responsable del informe.
"En general en esos hogares los primeros que dejan de acceder a esos alimentos son los adultos: las mujeres primero, los hombres después para finalmente ser los niños", agregó.
En el apartado de "Derecho a la alimentación", el relevamiento muestra que en el último año también experimentó un salto la "inseguridad alimentaria extrema", es decir, el porcentaje de niños que "expresa haber experimentado 'hambre' en los últimos 12 meses", que pasó del 9,6% al 13%, también el nivel más alto de la serie de ocho años, que equivale a 1,5 millones de chicos.
En el mismo período, la inseguridad alimentaria total (reducción de dieta o hambre por motivos económicos) pasó del 21,7 al 29,3%, y este incremento de 7,6 puntos puntos porcentuales representan casi 900 mil niños y adolescentes.
"Y esto a pesar de que hay un mayor nivel de cobertura alimentaria gratuita a través de comedores escolares o comunitarios y de que aumentaron las asignaciones familiares en cantidad y en valor. Es decir que el Estado está haciendo cosas, pero la magnitud de esas políticas no es suficiente para paliar el impacto que está teniendo la pobreza en hogares con niños", agregó Tuñón.
Durante esos doce meses el número de chicos que reciben algún tipo de alimentación gratuita en comedores o escuelas pasó del 33,8 % al 34,9 % (4 millones de chicos), pero registra un aumento acumulado de 8,8 puntos porcentuales desde 2010, cuando era de sólo el 26 % (3 millones de niños y adolescentes).
Por otro lado, la pobreza infantil por ingresos aumentó 11,2% en el último período interanual, alcanzando "la cifra más elevada de la década", pero la indigencia "se mantuvo estable" en torno al 10%.
La investigación demuestra también que en el último año aumentó un 11% el número de niños y adolescentes que dependen de los hospitales públicos porque no tienen obra social, mutual o prepaga, que fue de 55.3% en 2018, pero era de 44.4% en el 2011.
"Esto implica que la mitad de los niños pertenecen a hogares en los que sus adultos de referencia tienen una integración al mercado de trabajo -cuando la tienen- informal y precarizada", dice el informe.
No obstante, en el último año aumentó el número de niños y adolescentes que consultaron a un médico o a un odontólogo al menos una vez en los últimos 12 años y la performance de este indicador fue la mejor de los últimos 7 años (80% y 56% respectivamente) . 
"Cabe conjeturar que ello ocurrió en el marco de mayores controles de la contraprestación de la AUH", explica.
En cuanto a la calidad del hábitat, el porcentaje de niños y adolescentes viviendo en zonas contaminadas se redujo del 51,6 al 49,9%; y la proporción de chicos en hogares sin servicio de saneamiento fue el más bajo de toda la década: cuatro de cada 10.
En los últimos 10 años también "tuvo una evolución muy positiva" la cantidad de niños escolarizados en el nivel inicial -el déficit disminuyó un 22,8-, y la proporción de adolescentes que no asisten a la secundaria o se encuentran por lo menos dos años por debajo del que le corresponde por edad se redujo en un 17%.

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El gobierno comprará 2,8 millones de latas de merluza para población en vulnerabilidad alimentaria

El Gobierno nacional, a través del programa Compr.ar, destinará $144 millones para adquirir 2,8 millones de latas de merluza en conserva o en aceite comestible para "abastecer a la población en situación de vulnerabilidad alimentaria", informó el Ministerio de Producción y Trabajo. 
La decisión quedó plasmada en la resolución 228 del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, según difundió en un comunicado la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación. 
La norma indica que la adquisición de las latas de 340 y 400 gramos "a través de una licitación pública", tiene el doble objetivo de "atender a la población en situación de vulnerabilidad", y de "apuntalar la actividad de las fábricas de este alimento". 
Además, en un trabajo conjunto entre la Subsecretaría de Pesca y la cartera de Salud y Desarrollo Social, reemplazaron la licitación de caballa "que durante años permaneció desierta como consecuencia de cuestiones vinculadas al volumen y la estacionalidad", por la de merluza.
El comunicado de Agroindustria aclaró que la medida es un "claro apoyo a las cinco fábricas que radican en Mar del Plata".


 
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