31/05/2020 El Hospital Santamarina garantiza buenas prácticas de atención para la comunidad LGTBI+  
 

Marita Polifroni es Médica especialista en Medicina General Familiar y realizó hace dos años la capacitación en tratamientos de hormonización para personas trans que dictó el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Durante este lapso ya recibió en el consultorio más de 20 personas y alrededor de 15 comenzaron con los tratamientos. “Los chicos y chicas que se viene a hormonizar están muy seguros y seguras de lo que quieren. No les ha sido fácil el camino para llegar a esto, así que están felices de los cambios que les van ocurriendo”, dijo a NUEVA ERA. A su vez, admitió que dentro del Hospital “tenés gente que está más aggiornada y gente que no. No es diferente a lo que pasa afuera porque el Hospital no es un mundo aparte” aunque, a partir de la existencia del consultorio, “es algo que se va abriendo de a poquito”.


Hace más de dos años el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires emitió un comunicado acerca de una capacitación en tratamientos de hormonización para personas trans. Las médicas tandilenses Marita Polifroni y Gabriela Weber ya venían buscando capacitarse en el tema y esa propuesta, en la que se cursaba como Posgrado, permitiría tener dentro del Hospital Municipal Ramón Santamarina lo que se denomina como ‘Consultorios Amigables para la Diversidad Sexual’. En definitiva, consultorios para atender integralmente las demandas específicas de la comunidad LGTB, incluidas dentro de ellas los tratamientos de hormonización.

NUEVA ERA dialogó esta mañana con Polifroni quien recordó que hizo esa capacitación “y, a partir de eso -después de realizar unos trámites- se queda inscripto en el Ministerio provincial. A medida que se comienza a atender pacientes, se los debe ingresar y de esa forma empiezan a enviar medicación en forma nominal. Es decir, no es que mandan medicación para todo el mundo sino específicamente para cada caso. Hay que presentar laboratorios, electros y otro montón de información y ahí ellos envían la medicación que se necesita”.
“Ahora estaba organizando tener un equipo de salud. En su momento yo lo busqué pero no tuve respuesta. Pero esto es día a día. A veces tenés respuesta y otras no”, añadió.

Por esa causa, ella misma es la que en persona articula con la Dirección de Políticas de Género del Municipio y con la ONG Convivencia en Diversidad, que le hacen llegar casos de chicos y chicas trans con intenciones de hormonizarse.
Gracias a ese consultorio, el Hospital Municipal es uno de los 50 centros asistenciales de Buenos Aires que se considera tienen buenas prácticas de atención para la comunidad LGTBI+.

Lo de las ‘buenas prácticas’ no deja de ser un rótulo, pero como parte de la capacitación dentro de él se incluye el aprendizaje de “cómo tratar a la comunidad. No salís de la Facultad sabiendo cómo hacerlo. Cuando yo egresé, ni siquiera existía el colectivo. Entonces es aggiornarse a los cambios que hubo y, por ejemplo, saber cómo llamarlos, cómo anotarlos, si se debe poner y cuándo el nombre autopercibido, etc. Son un montón de buenas prácticas que uno tuvo que aprender, porque antes no estaban”.

El estudio de buenas prácticas hacia la comunidad LGTBI no sólo no existía en la currícula cuando Polifroni estudió en la Facultad -”no sé si aún ahora existen” añadió la médica- sino que “el transexualismo era una patología”, subrayó.

En cuanto al trato que reciben los integrantes de la comunidad LGTBI dentro del centro asistencial pero fuera de su consultorio, la médica indicó que “el Hospital no escapa a lo que es la sociedad. Tenés gente que está más aggiornada y gente que no. No es diferente a lo que pasa afuera porque el Hospital no es un mundo aparte. Se está tratando, uno habla un montón con la gente del Hospital porque, a partir de que está el consultorio, muchos han venido a consultar para ver cómo se hace. Es algo que se va abriendo de a poquito”.

Poniendo el foco en lo estadístico, en estos dos años de existencia del Consultorio Amigable en Tandil, “hay más de 20 casos de personas que consultaron y unos 15 que se están hormonizando”. El número no es exacto porque hay casos que comienzan el tratamiento pero luego dejan y otros que lo abandonan pero luego lo retoman. A ellos, se le deben sumar los casos nuevos que aparecen.

Técnicamente explicado, el proceso de hormonización “disminuye los caracteres sexuales secundarios del género al nacer y aumentan los caracteres secundarios de género autopercibido”.

Esto significa, por ejemplo, que las personas nacidas mujer pero autopercibidas hombre, “dejan de menstruar, comienzan a disminuir los ovarios, el pelo crece diferente, empiezan a tener barba y vello en el pecho”.

En el caso opuesto, personas nacidas hombre pero autopercibidas mujer, “empiezan a aumentar -no mucho- el tamaño de los senos, la piel mejora muchísimo, el crecimiento del pelo es distinto, cambia mucho la voz hacia una más masculina, disminuye el tamaño de los testículos y a veces ya no tiene erecciones”.

Consultada sobre si esos cambio debían contar también con un apoyo psicológico, Polifroni afirmó que “los chicos y chicas que se viene a hormonizar están buscando eso. Están muy seguros y seguras de lo que quieren y no necesitan apoyo psicológico. No les ha sido fácil el camino para llegar a esto, así que están felices de los cambios que les van ocurriendo. El apoyo psicológico a veces es más para su familia que para ellos”.

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Provincia actualizó el mapa on-line de los centros con 
buenas prácticas de atención para la comunidad LGTBI+

La Provincia dio a conocer la actualización del mapa on-line en el que figuran los más de 50 centros y hospitales dependientes de la cartera sanitaria capacitados en buenas prácticas para la atención del colectivo LGBTI+.

Esta georreferenciación está disponible en la página web del ministerio de Salud bonaerense y se puede acceder ingresando al siguiente link http://www.ms.gba.gov.ar/sitios/generoydiversidad/centros-de-salud/
La actualización se dio a conocer en el marco de una jornada de capacitación en tratamientos de hormonización para personas trans, que se llevó a cabo en la Sala de Situación de ministerio de Salud y que estuvo a cargo del equipo del Programa Provincial de Implementación de Políticas de Género y Diversidad Sexual en Salud.

En esta ocasión, participaron profesionales de los equipos sanitarios de los municipios de Quilmes, Tigre, La Matanza, General Pueyrredón, Almirante Brown, San Martín, José C. Paz, La Plata, Avellaneda, San Antonio de Areco, entre otros.

La coordinadora del programa, Carla Giuliano, explicó que el objetivo del encuentro fue propiciar buenas prácticas en salud, específicamente en tratamientos de modificación corporal hormonal, a partir de un enfoque de derechos humanos, género y diversidad sexual.  Agregó que “nuestro trabajo va más allá de garantizar los tratamientos previstos por la Ley de Identidad de Género, el desafío es reducir las inequidades de género en la atención de la salud”.

Ley y tratamientos

Desde el Programa de Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia precisaron que, en este momento, alrededor de 1000 personas trans se encuentran en tratamiento de hormonización en centros y hospitales públicos. En algunos de ellos, además, se realizan cirugías de reasignación de género y bloqueo puberal para los niños, niñas y adolescentes trans que lo requieran.
Previo a la exposición técnica sobre los tratamientos hormonales y el uso de la medicación provista por el ministerio, la médica Marina Elichiry, hizo un repaso sobre los principales artículos de la Ley de Identidad de Género 26.743 y señaló que es clave preguntar a la o al paciente cuando consulta “qué conoce y qué metas espera obtener a partir de la hormonización, para poder explicar cuáles son las posibilidades y limitaciones del tratamiento en cada caso particular”.
También se habló sobre los principales artículos de la ley 26.743, que define la identidad de género como un derecho humano, garantiza el trato digno y el respeto por el nombre de pila adoptado por la persona aunque no coincida con su DNI.

En su artículo 11, reglamentado en 2015, se habla de “derecho al libre desarrollo personal”, esto implica que el sistema de salud debe garantizar el acceso a la salud integral y a tratamientos específicos, sin necesidad de autorización judicial.

Durante la capacitación, Giuliano hizo hincapié en que “si bien existen prácticas de salud de carácter específico para las personas trans, se requieren buenas prácticas de atención integral de la Salud para la comunidad LGBTI+”, habida cuenta de que han sido, históricamente, objeto de discriminación, vulneración de derechos y, por lo tanto, de expulsión del sistema sanitario, situación que es clave revertir.

Giuliano enfatizó que “se busca capacitar a nuevos efectores de salud, como así también reorganizar y fortalecer los equipos existentes que trabajan desde una perspectiva de género, diversidad sexual y derechos humanos, tendiente a mejorar el acceso a la salud de la comunidad LGBTI+”.

Localización de efectores
Durante la capacitación el equipo del programa de Políticas de Género y Diversidad Sexual precisó que existen 50 efectores o establecimientos de salud georreferenciados en el mapa, que brindan la práctica de tratamientos de modificación corporal hormonal. Entre ellos, se encuentra el Consultorio Amigable para la Diversidad Sexual el Hospital Municipal Ramón Santamarina de nuestra ciudad.

 
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