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En pandemia y con restricciones, continúa su labor solidaria

16 de octubre de 2020

Asociación Civil «Salir Adelante» es el nombre que legalmente tiene la ONG que todos comúnmente llamamos Conin Tandil, ya que es parte de la Familia Conin. Es decir, las distintas sedes en el país que mantienen la filosofía de Conin Mendoza, fundadora de esta organización de alcance nacional. NUEVA ERA dialogó con quien preside la Comisión Directiva, Liliana Frers, y con la Directora del Centro Conin en nuestra ciudad, Mery Fuente, para saber cómo repercutió la pandemia y sus restricciones en el accionar que llevan adelante para erradicar la desnutrición en niños de 0 a 5 años.


En marzo de 2019, quienes integran lo que comúnmente llamamos Conin Tandil pero legalmente se llama Asociación Civil «Salir Adelante», tocaban «el cielo con las manos». Esa es la expresión que usó la mujer que preside su Comisión Directiva, Liliana Frers, al rememorar aquel momento en diálogo con NUEVA ERA.

Es que el 14 de marzo del año pasado, Conin Tandil daba inauguración a su «casa propia». Frers lo describe como «haber tocado el cielo con las manos. Pensá que hace 12 años arrancamos en Movediza debajo de un árbol y cada una llevaba las cosas en el baúl de un auto. Así arrancamos. Hoy por hoy, tener un centro propio es la misma maravilla. Ahora trabajamos para que ese centro pueda mantenerse, sustentarse en el tiempo y tener un equipo de profesionales».

En la web de Conin Tandil (conintandil.org) indican que «CONIN (Cooperadora de la Nutrición Infantil) fue fundada por el Dr. Abel Albino el 4 de septiembre de 1993, en la provincia de Mendoza. Albino siguió el exitoso modelo de CONIN Chile, impulsado por el Dr. Fernando Mönckeberg, quien logró quebrar el flagelo de la desnutrición infantil en ese país y gracias al cual Chile posee el índice más bajo de desnutrición de Latinoamérica. El modelo chileno (Centros de Tratamiento) fue complementado en la Argentina con los Centros de Prevención de Desnutrición Infantil y Promoción Humana» y que «varias asociaciones adoptaron la Metodología CONIN y conformaron así la «Familia CONIN»: una red de Centros distribuida en todo el país. Hoy hay más de 60 Centros de Prevención distribuidos en 15 provincias de la Argentina. Además existen Centros CONIN en Paraguay, Perú y Gambia (África Ecuatorial)».

Frers añadió que «nosotros, para tener una representatividad y que la gente nos conozca, somos Conin Tandil, pero la Asociación Civil no puede llamarse legalmente Conin. Por eso, nos llamamos «Salir Adelante». El objetivo macro de Conin -tanto de la Asociación Civil como del Centro- es erradicar la desnutrición infantil. Para lograrlo, la Comisión Directiva de la Asociación Civil lleva adelante la búsqueda de fondos para que el Centro tenga todas las personas, profesionales y equipo completo para trabajar con los niños y con las mamás».

«Se hacen mil cosas diferentes para tener los fondos necesarios. En un primer momento, era para tener un lugar propio edificando el Centro. Éramos nómades y nos iban prestando lugares. Gente de buen corazón que nos decía ?tengo un quincho? y allá iba Conin Tandil. Luego, el Municipio nos dona un terreno -con el acuerdo de todos los partidos políticos- y, después de unos cuantos años logramos edificar el Centro propio, ubicado en Darragueira y Vistalli», rememoró.

Hoy el equipo del Centro Conin está conformado por Mery Fuente (directora), Fabiana Clifton (coordinadora y nutricionista), una pediatra, una psicopedagoga, una trabajadora social y dos docentes de nivel inicial.

«Los profesionales, por supuesto, tienen un sueldo. Y desde la Comisión Directiva siempre reconocemos el enorme esfuerzo que hacen, porque el sueldo diría que es un 50 por ciento sueldo y el resto voluntario. Ponen mucho más de lo que reciben», describió.

La entrevistada también destacó que han trabajado «siempre muy bien en red. Somos de las organizaciones pioneras en la Mesa Solidaria. Éramos 5 o 6 instituciones en el Santísimo al inicio y luego se hizo Federación. Pero siempre, todo lo logrado, ha sido con otros. La red está siempre. Sólo hay que ponerla en funcionamiento»
 
Centro Conin

Mery Fuente, directora del Centro desde 2015, año en que dejó la función pública, indicó que trabajan «directamente conectados con Mendoza, en donde no sólo el equipo se capacita -cada una en su área- sino que además rendimos todo los resultados del trabajo. Eso permite a Conin Central ir haciendo evaluaciones a través de estadísticas».

La directora expuso que la metodología de Conin se basa en tres pilares: la nutrición, la educación y la salud. «Los profesionales hacen los controles, que son registrados y mandados a Mendoza. La metodología de Conin es sí o sí una asistencia permanente de las mamás desde el embarazo y hasta los 5 años del niño. En ese transcurso, se hacen controles permanentes y la capacitación y acompañamiento a la mamá, primero para el amamantamiento y luego, para darle de comer de la mejor manera».

«Tenemos situaciones bastante complicadas en cuanto a la salubridad. Nosotros atendemos la nutrición, pero la nutrición implica mejora de calidad de vida y nos encontramos con contextos altamente vulnerables y con ciertos riesgos de salud, tanto en niños como en mamás. Hay contextos de alta vulnerabilidad, en donde el medio, el espacio, no reúne las condiciones de higiene necesarias», acotó.

También mencionó que «los ingresos se producen por alguna derivación de alguna institución. Trabajamos en red con las instituciones de salud, las de educación y con las instituciones de la justicia».
 
La pandemia

Al día de hoy, Conin Tandil asiste a 23 familias y 33 niños. Pero las acciones diarias cambiaron radicalmente con la llegada de la pandemia.

Antes de ella, «todos los martes se reunían en el Centro las mamás con los niños y las profesionales y, mientras se hacía el control de cada uno en los consultorios, el resto de las madres estaban en un taller o capacitación. Además, se utilizaba una combi para hacer los traslados de todos», dijo Fuente.
Con las restricciones sanitarias, «se tuvo que hacer un replanteo en cuanto a la funcionalidad, pero no en cuanto a la implementación de la metodología. Porque eso no varía», detalló.

«Desde lo personal, nos costó mucho la falta de contacto. Porque nuestro trabajo tiene una fortaleza y es el vínculo afectivo. El vínculo con la mamá, para que entienda que podamos mejorar su calidad de vida a través de lo que le estamos haciendo y cómo se implementa una metodología de seguimiento, el enseñarle a cocinar, a  lavar a su hijo, a utilizar los recursos. Todo eso se lentificó», subrayó.

Otro de los factores que se alteró es, obviamente, el tiempo y la periodicidad de las actividades. «Teníamos todas las semanas reunión con todas las mamás del programa y ahora estamos teniendo reunión de a dos mamás por semana, priorizando la mayor dificultad en el abordaje del niño», se lamentó Fuente.
Para ello, cada martes se cita a dos mamás -cada una en un horario diferente- y se les envía un remis que las busca y las vuelve a llevar a su domicilio al concluir la tarea.

A su vez, la trabajadora social y la nutricionista realizan visitas domiciliarias los lunes y viernes, por grupos y de acuerdo a los casos más agudos. Además, «la relación con las mamás es permanente por vía virtual».
 
Bolsones con frutas y verduras

Tanto Frers como Fuente hicieron hincapié en la calidad de los bolsones que reparten periódicamente entre las madres.

La directora del Centro afirmó que durante la pandemia «hay una asistencia muy fuerte desde todos los organismos del Estado a todos estos sectores. Las familias han encontrado el apoyo no sólo económico sino el apoyo de ONGs como comedores, iglesias, etc. que generalmente, una vez por semana les van entregando los bolsones de comida o las viandas». Pero casi siempre esas ayudas tienen excesos de hidratos de carbono y azúcares.

«Hay una escala nutricional que se tiene que cumplir para que haya un buen desarrollo neurológico. No es lo mismo comer fideos y polenta todos los días que tener una dieta específica con vitaminas, hierro, etc. Debido a ello, Conin tiene dentro de su bolsón muzzarella, huevos, soja triturada y todas las verduras y frutas y se les enseña a las madres recetas para la utilización de esos productos».

Insistió que esa es la causa por la que uno de los tres pilares es la educación ya que  «no hay mejora en la calidad de vida si no hay educación».
«Los bolsones de mercadería que se entregan a las familias, son personalizados. Lo arman a través de la nutricionista y es específico para cada familia por la necesidad que esa familia tiene. Y no son bolsones como los que se suelen dar con siempre las harinas o el arroz. Teníamos muchísimas necesidades de verduras, por lo que muchísimas verdulerías de Tandil ayudan. Todas las semanas tenemos enormes bolsones de productos frescos, frutas y verduras para las familias», señaló Frers.

La campaña Mesa Saludable, activa en varias verdulerías de la ciudad, consiste en que quien pueda colaborar dejé pago una cantidad de frutas y verduras a elección en alguna de las verdulerías adheridas. Luego, un grupo de voluntarios retira la mercadería que a continuación es fraccionada en los diferentes bolsones destinados a las familias del programa. Las verdulerías son las de Lunghi 2240, Av.. Avellaneda y Guido (Volver), Av. Brasil 579 (Autoservicio La Roca), Mosconi y Urquiza (Sr. Cara de Papa), Rivadavia y Belgrano (Sr. Cara de Papa).

Junto con los bolsones, «también van las tareas que las mamás tienen que hacer y fueron preparadas por las profesionales», informó Fuente.
 
Solvencia para la Asociación

Las restricciones sanitarias también desbarataron todas las acciones presenciales que realizaba la Asociación Civil para recaudar fondos, tales como eventos de desfiles o tés solidarios.

En ese sentido, Frers solicitó a la comunidad tandilense que se asocie para el sostenimiento de las acciones. «Nosotros apuntamos a muchos socios pequeños. Mucha gente desde lo pequeño, haciendo cosas grandes. Por ahí, el socio de una cierta cantidad de dinero, en estos momentos le resulta más difícil mantener la cuota en el tiempo. Pero muchas cuotas chiquitas, hoy mantienen una organización».

Si bien en algún momento pusieron un valor específico a la cuota, recalcó que «todo es bienvenido» y refirió que en momentos como el actual, al terminarse los eventos presenciales, obliga a ser creativos a la hora de conseguir fondos.
Por ello, resaltó el remate solidario que realizaron esta semana. Ya es el cuarto que hacen desde el inicio de la pandemia. En este caso, fue de plantas, plantines y artículos de jardinería.

Además, subrayó la labor de «un grupo enorme de voluntarias, que no son del Centro ni son de la Comisión. Son voluntarias de Conin Tandil y son las que crean. La mente creativa que busca qué hacer».

También recalcó que «más allá del terreno que recibimos en donación, los aportes económicos han sido por proyectos presentados en algún banco o por quien donó, por ejemplo, las chapas del techo. Después, todos son particulares los que han donado. Conin Tandil nunca tuvo un subsidio gubernamental».
Para colaborar o conseguir mayor información, se puede acceder a la web (conintandil.org), al Facebook (Conin Tandil), Instagram (@conintandil) o comunicarse por llamada o mensaje de Whatsapp a los teléfonos (011) 5753-7789 o (0249) 457-8909.

Mirada hacia el futuro

En cuanto a los planes hacia adelante, Fuente indicó que seguirán «con la metodología de dos o tres mamás por semana» y están evaluando «incrementar un día para hacer la capacitación de las mamás. Empezar con un programa de alfabetización para que tengan la terminalidad de la escuela».
La directora del centro Conin manifestó que también hacen «seguimiento a las mamás que salieron del programa. En una mamá que sale del programa con un niño de dos años, hay que ver cuáles son las condiciones que nos está dando la situación de vida para que nos garantice que hay continuidad en la atención del niño y no hay un retroceso».

Por último, y teniendo en cuenta todo lo que reciben las mamás y los niños del programa, se le consultó qué se lleva ella de Conin Tandil. Fuente no dudó en contestar con una única palabra: «Amor».

«Conin es ese espacio en donde vos encontrás al otro y el otro está con vos. Vos mirás al otro y sabés que, más allá de lo que le estás dando, te podés comunicar para poder transmitirle la posibilidad de que se puede vivir de un modo diferente», precisó.

Luego, sostuvo que da satisfacción saber que se contribuye al cuidado de los niños ya que al inicio «veo que esa cabecita que si no tiene alimento, no va a ser inteligente? El desafío que significa para nosotros que esa cabecita esté bien alimentada, porque sabés que si no, va a tener dificultades en la vida para poder comprender. Tenemos una sociedad fronteriza que no logra el desarrollo de la inteligencia lógica», se lamentó.

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