Las Sierras son una maravilla de la Naturaleza y, generación tras generación, la base de nuestra identidad tandilense. Los usos inadecuados motivan una extensa lucha para garantizar el cuidado ambiental y que sigan siendo un paisaje que todos podamos caminar. 
Extensos antecedentes de lucha lograron un importante avance en el 2010, cuando se aprobó la Ley 12456 que declara paisaje protegido al área poligonal determinada por las rutas 226, 74 y 30, lo cual significa que “poseerán carácter de acceso público, tendiendo al bienestar común, con el fin de elevar la calidad de vida de la población y la protección del medio (Ley 12704, Art.1)  
A contramano de la normativa existente  y de la voluntad comunitaria de preservación, en los últimos años crecieron vertiginosamente  los usos inadecuados y los impedimentos para caminar las sierras. 
Las autoridades que no cumplen ni hacen cumplir la ley en connivencia con el  interés inmobiliario han generado esta situación.  Hablan de “poner en valor” las Sierras porque no reconocen el valor en sí de las mismas y la responsabilidad de cuidarlas. Por el contrario creen que las intervenciones públicas y privadas que las artificializan son creación de valor. Consideramos totalmente equivocada esta visión. 
Con los conocimientos y posibilidades actuales, progreso es preservarlas  y  crear valor es garantizar su  existencia tal como son naturalmente localizando los elementos artificiales en las áreas apropiadas no serranas.  Justamente, si  las inversiones crean valor, sería bueno que no resten los existentes. No debería verse como una restricción un ordenamiento razonable y responsable, que suma valor y hace un Tandil mejor para todos, incluso para los inversores.  Hoteles, casas, caminos, iluminación, estacionamientos, parquizaciones, circuitos de motos, mejoran la ciudad cuando se hacen en los lugares adecuados, no sobre las Sierras. Por el contrario, la vulneración de criterios ambientales  por intervenciones que se apropian del valor natural y al mismo tiempo lo destruyen,  son y serán una pérdida irreparable para Tandil. 
Todos los ciudadanos aceptamos regulaciones y esto es imprescindible para sustentar la existencia misma de la Naturaleza de la cual dependemos  y la convivencia social. Por consiguiente, el modo de ejercer la propiedad privada no puede ser el exclusivo arbitrio de un particular sino que debe ajustarse a las pautas establecidas en las distintas regulaciones y el ordenamiento territorial. Por eso, no tienen razón quienes  invocan derechos a construir en áreas que no son urbanas.  No son propietarios a los que se les coarta un derecho adquirido, sino particulares que pretenden un uso distinto al que tenían y contrario al ordenamiento general que todos aceptamos. 
Por ello, si el objetivo es garantizar el acceso a las Sierras a las presentes y futuras generaciones es imprescindible hacer cumplir las leyes existentes y completar los instrumentos pendientes, entre otros los siguientes:  
1-Inscribir en la provincia la restricción a la construcción en las zonas no hay agua suficiente ni posibilidades de hacer un tratamiento de efluentes (Ley 8912/77 art 101). Esto es particularmente importante  en loteos antiguos (Ejemplo Villa del Lago y Cerro Granito) que no cumplen con las condiciones de aptitud para uso residencial  establecidas por dicha ley general de uso del suelo.
2-Elaborar el Plan de Manejo de la Zona Protegida Sierras de Tandil establecida por el Plan de Ordenamiento, pendiente desde hace varios años.  Aun cuando se prorrogó la fecha original dos períodos de 540 días,  debió estar vigente hace 7 años. Mientras tanto se usan medidas transitorias aplicadas con laxitud y arbitrariedad que dan como resultado la invasión de construcciones que vemos en las Sierras.
3- Completar el proceso de elaboración del Plan de Manejo de la Ley de Paisaje Protegido en sus aspectos  normativo  y operativo, de modo de garantizar los objetivos de conservación, acceso público, monitoreo y control y educación ambiental.
Las Sierras son un Patrimonio Natural y Cultural de Tandil,  de acceso público por historia, cultura y leyes vigentes.  Hacerlas  cumplir, completarlas, consolidar e instrumentar  el marco ya existente  es  previo a la discusión de un sistema de senderos.  Si así no fuera,  más allá de la intención, podrían  significar un  retroceso de derechos, limitando el acceso público sólo a los mismos y fomentando la presión de ocupación, de usos y prácticas incompatibles con la capacidad de carga del ecosistema serrano.
Es muy saludable para nuestra democracia que un tema tan importante para las actuales y futuras generaciones sea puesto en la agenda. Entendemos que la preservación de las Sierras y el acceso público a las mismas es una causa de Tandil. Por eso  esperamos que todos aquellos que aspiran a ser representantes del pueblo se comprometan  realmente con una política concreta, sincera y efectiva de preservación de las Sierras.  

Asamblea en defensa de las Sierras de Tandil

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