ENTREVISTA

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"La legalización del aborto es una deuda de la democracia"

NUEVA ERA dialogó con Liliana Giannatasio, activa militante de los derechos de las mujeres, pionera en el reclamo por la despenalización y legalización del aborto e integrante del colectivo feminista que, desde 2005, alzó la voz en un grito común: "Aborto Legal, Seguro y Gratuito"

19 de noviembre de 2020

Recientemente, el presidente Alberto Fernández envió al Congreso dos proyectos: uno para legalizar el aborto y de otro para garantizar la salud integral de mujeres embarazadas y primeros años de la infancia. El primero era una asignatura pendiente dentro de las promesas de la campaña electoral. "Es responsabilidad del Estado cuidar la vida y la salud de quienes deciden interrumpir su embarazo durante los primeros momentos de su desarrollo", ratificó en estos días.

En Argentina, se calcula que anualmente alrededor de 500 mil mujeres recurren a abortos clandestinos, lo que equivale a afirmar que hay más de 40 abortos por cada 100 nacidos vivos. Dicho de otro modo, la penalización no impide su práctica, sino que la hace peligrosa y mortal para muchas mujeres.

NUEVA ERA dialogó con Liliana Giannatasio, activa militante de los derechos de las mujeres, pionera en el reclamo por la despenalización y legalización del aborto e integrante del colectivo feminista que, desde 2005, alzó la voz en un grito común: "Aborto Legal, Seguro y Gratuito"

Según un estudio realizado por el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva, con datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, las 3 causas principales de las muertes maternas son: el aborto (26,7%), otras causas obstétricas directas (16,7%) y causas obstétricas indirectas (18,5%), que son las enfermedades preexistentes que se agravan con el embarazo, como la diabetes o la hipertensión.

Las mujeres no mueren por un aborto, sino por abortos hechos en condiciones inseguras. Un aborto seguro es menos riesgoso que un embarazo a término.

¿Cómo fueron los orígenes del reclamo, a nivel local?

Hace más de diez años, desde la Biblioteca Popular de las Mujeres comenzamos a problematizar en Tandil los lineamientos de lo que empezaba a definirse en la campaña nacional. Somos de las primeras organizaciones que nos sumamos a ese movimiento colectivo, con las tres premisas de la Campaña: "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. En nuestra agenda de trabajo, todos los 28 de Mayo planteábamos las actividades con nuestra mesita colocada en Rodríguez y San Martín, para explicar la importancia de una ley por la despenalización y legalización del aborto y levantar firmas de apoyo a la iniciativa. Fueron años de lucha, visibilización del problema y de difícil reconocimiento, trabajando en soledad. Aún cuando nos acercábamos a mujeres amigables o con coincidencias políticas sobre otros temas, hablar de aborto era difícil: nunca se lo habían planteado o no se comprometían en ese terreno.


¿Cuáles son los aspectos claves en esta visibilización del reclamo?

Por un lado, la mayor información y por otro la perseverancia del movimiento feminista y otras organizaciones sociales, a pesar a de las dificultades. Quienes integramos la Campaña trabajamos de manera ininterrupida durante todos estos años -sobre todo en los Encuentros Nacionales de Mujeres- en estrategias para avanzar y sumar voluntades. No se trata de una cuestión dilemática "aborto si aborto no", sino de aborto legal o aborto clandestino: las mujeres abortamos y hemos abortado con ley o sin ley.

Demás está decir que en todas ciudades y pueblos hay información sobre abortos y personas que hacen abortos. Es una gran hipocresía afirmar "no estoy de acuerdo con el aborto" hasta que aparece la situación en tu propio entorno y entonces lo aceptás... pero lo seguís negando para otras mujeres.

En términos de ampliación de derechos ¿en qué viene a reparar, a tu criterio, la legalización de la práctica?

En esa cuestión central: viene a reparar una desigualdad histórica porque, justamente, es una cuestión de igualdad social. Las mujeres que cuentan con recursos pueden acceder a esta práctica mientras que las otras recurren a las peores y más peligrosas situaciones, arriesgando su salud, su libertad y su vida. La legalización del aborto es una deuda de la democracia, que esperemos sea saldada esta vez y que permita que las mujeres ejerzan verdaderamente su ciudadanía decidiendo sobre su cuerpo, su vida y su futuro.

Es obligación de un Estado laico estar por encima de presiones sectarias o fundamentalistas que nos quieren imponer normas o formas de vida. Es también una cuestión inherente al respeto de los derechos humanos.

La Interrupción Voluntaria del Embarazo ha sido ya despenalizada socialmente: falta la instancia legal. Creo que la fuerza inmensa de estas nuevas generaciones sumadas a las veteranas y la responsabilidad de nuestros congresales nos colocan en un momento histórico para acabar con la desigualdad y contar con una ley que regule la práctica para todas las mujeres que quieran recurrir a ella.

El logro de un derecho no se agota cuando se dicta la ley sino que deberemos seguir trabajando por una verdadera ciudadanía de las mujeres. Pero estamos a punto de dar un primer y gran paso.

Un derecho cercenado

Muchas veces, en los hospitales públicos, las mujeres refieren que cuando llegan al servicio con un aborto incompleto, el equipo de salud no les da el cuidado adecuado, las maltratan, las estigmatizan, las culpabilizan y esas mujeres, terminan teniendo una complicación que finalmente pone en riesgo su vida.

No se trata de plantear a la salud en términos de vida o muerte, sino de plantearla desde la dignidad, la autonomía y la decisión de las personas gestantes

La campaña, comienza a partir del XVIII Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Rosario en 2003, impulsada desde grupos feministas y de movimientos de mujeres, como así también desde aquellas pertenecientes a movimientos políticos y sociales.

Cuenta en la actualidad con la adhesión de más de 500 grupos, organizaciones y personalidades vinculadas a organismos de derechos humanos, de ámbitos académicos y científicos, trabajadoras/es de la salud, sindicatos y diversos movimientos sociales y culturales, entre ellos redes campesinas, de educación, organizaciones de desocupadas/os, de fábricas recuperadas, grupos estudiantiles, comunicadoras y comunicadores sociales, etc.

Fue lanzada el 28 de mayo de 2005 cuando se instauró el "Día de Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres" y desde entonces tiene la capacidad y la fuerza de coordinar actividades simultáneamente en distintos puntos del país bajo la consigna: "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir".

"Este debate democrático implica también redefinir las fronteras de lo público conduciendo a delinear los límites de lo privado, es reconocer la pluralidad donde el argumento más importante para un Estado laico es que las políticas públicas y las leyes no deben elaborarse en función de creencias religiosas", concluye Giannatasio.

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