La narradora y dramaturga Patricia Suárez retoma en su nueva novela "En la Varsovia" la historia de mujeres polacas que en los años 30 eran vendidas a proxenetas que les prometían casamiento para alejarlas de la miseria que azotaba el Este europeo y llegaban a la Argentina con la promesa de cambiar su destino. 

El libro aborda la historia de Rachela Levy, una joven judía de familia humilde que luego de trabajar como empleada doméstica con unos aristócratas rusos llega a manos de la señora Golde, quien la ofrece al judío Shlomo con promesa de casamiento y la lleva en un tortuoso viaje por mar a la Argentina, donde la prostituye. 

Suárez, que además de narradora es dramaturga y escribió en el 2000 cuatro obras de teatro que integran "Las polacas", construye en esta novela una historia de desamparo pero también de esperanza, en la que cobra una centralidad absoluta la mujer, tanto en conductas degradantes como altruistas. En ellas se basaron los autores televisivos para la novela que se emite por Canal 13 denominada “Argentina, tierra de amor y venganza”.
Esta historia llega a través del sello digital Indielibros que cada jueves hasta el 4 de julio publicará los capítulos por entregas para que los lectores los puedan bajar mediante sus dispositivos digitales.
Autora de las novelas "Perdida en el momento" y "Álbum de Polaroids" y de libros de cuentos, poesía, obras infantiles y de teatro, Suárez dictará en julio un taller de Dramaturgia en el Centro Cultural San Martín, en el que trabajará sobre escritura y abordará las bases del biodrama. 

- Télam: ¿Cómo te interpela esta historia en tu condición de mujer?

- Patricia Suárez: Cuando pensé en abordar esta historia por primera vez, en el año 2000, fue por una cuestión de género. A lo mejor no blandiendo las banderas como se hace hoy. Soy feminista desde los 12 años y escribir esta historia era una manera de decir "acá estoy". Mi ciudad natal, Rosario, fue uno de los puertos donde más se recibió y practicó la trata y cuando yo era jovencita se hablaba de ello con mucha picardía por parte de los hombres y con lástima por parte de las mujeres. Y a mí me pareció que debía luchar contra ambos sentimientos. Que las polacas fueron, por supuesto, víctimas de una de las situaciones más abyectas por las que puede pasar una persona, pero también que lucharon contra eso, y ganaron. 

- T: En la novela la mujer tiene una centralidad absoluta en distintas circunstancias, ¿lo buscaste deliberadamente?

- P.S.: La mujer tiene una centralidad absoluta en la novela porque eran las protagonistas verdaderas de toda la asociación ilícita: como víctimas y como victimarias, en ocasiones. En Polonia las casamenteras marcaban a los cafishios que hacían el papel de novios cuáles eran las chicas sanas y serviciales que se podían llevar a América. Otras mujeres iban sin cuento alguno: era eso o la muerte, y la ilusión de ayudar a sus familias o simplemente de sobrevivir las impulsaba a venir a la Argentina. Los hombres eran quienes tenían el poder de la asociación, poder legal, económico, físico y jurídico para hacer lo que quisieran con ellas. Probablemente algunos también fueran víctimas de la explotación, pero eso no los eximía de la responsabilidad sobre el mal, la explotación, y el delito de secuestro y abuso sobre las mujeres. Creo que solo las mujeres sabemos y podemos ayudar a otra mujer cuando son los problemas de género los que la someten: prostitución, violencia doméstica, abuso sexual, violación, situaciones relacionadas con el parto y la crianza. 

- T: ¿En qué sentido considerás que esa forma de sometimiento de la mujer se sigue dando en el país?

- P.S.: La trata de blancas como existió en los años 30 ya no existe más. Creo que la trata que hay ahora es mucho peor, porque las posibilidades de salir de ahí o de sobrevivir son muy pocas. No digo con esto que en los años 30 las prostitutas la pasaran bien, ni mucho menos, digo que al cabo de cinco años, más o menos, quedaban libres y vivas, si lo habían aguantado. Ahora, los tratantes las matan para que no revelen dónde están los prostíbulos. Igual, en los años 30 existía una doble moral que llevaba al hombre a consumir prostitución como parte de su vida burguesa, hoy no. Habría que preguntarse qué pasa con esos hombres que sostienen la prostitución como pasatiempo, quiénes son, por qué lo hacen. La trata existe para ellos, entonces, hay que centrarse en desmontar el pensamiento que ellos tienen sobre la sexualidad.

- T: ¿Hasta qué punto creés que se avanzó en cuanto a los derechos de las trabajadoras sexuales en el país?

- P.S.: Supongo que cada mujer tiene derecho a un trabajo honesto y redituado conforme a su esfuerzo. Si la prostitución es un trabajo, que lo paguen como tal y que quien lo ejerza tenga los derechos laborales que la protejan. Pero también es un lugar muy peligroso para aquellas que siguen siendo forzadas a vivir de la prostitución. Nadie nace ladrón, tratante o prostituta. Nadie tiene esa vocación.

Búsqueda por marca y modelo

Búsqueda por valor

  Precio aprox.:

Ingrese el monto aprox. de la operación

pesos

Datos extraídos de

¡Gracias por su voto! Usted ya ha votado en esta encuesta.
Farmacias de turnoMartes
DE LA SIERRA S.C.S

Darragueira 1970Tel: 0249 4427991

NOVA FARMA

Quintana 303Tel: 0249 4422814

ROVEDA

9 de Julio 853Tel: 0249 4425618

LAS MÁS LEÍDAS

06OCTUna menor falleció luego de un vuelco en un camino rural

27SEPAPAC se presenta en Tandil

29SEPCon éxito pasó la cata y degustación de vinos y exquisiteces con carnes de la zona